QUE 50 AÑOS NO ES NADA... por Claudio Suaya
En rigor a la verdad (de la que es preciso dudar), medio siglo es mucho tiempo. Sucede que son tantas las similitudes entre este tiempo y aquél y la negritud del futuro que acecha a los dos momentos, que la tentación del título era mucha. Intentaremos aquí entrarle al tema aportando una mirada que, justamente, aporte perspectivas, rechazando de plano la instalación de "los dos demonios", que suena ridícula y sin sentido, pretendiendo ignorar lo que fue el genocidio. Hubo un levantamiento militar que de manera subversiva interrumpió el órden constitucional, que ya dudaba de si mismo con la actuación de la Triple A, organizada por Lopez Rega (herencia de Perón) en connivencia con la presidenta Isabel Perón, sus brutales niveles de represión y el inicio de las desapariciones. El plan económico de la dictadura, que recibió una deuda externa de 5 mil millones de dolares y dejó una de 40 mil, tuvo una segunda etapa con el gobierno de Menem y una tercera en los momentos actuales, con siniestros personajes que se repiten increíblemente. No creo que sea importante la exactitud con el número de desapariciones, resulta una discusión frívola. Aquél golpe pesa y determina profundos cambios culturales que se reflejan en la cotidianidad de la vida en Argentina.Y en la huella que dejó la terrible aventura del borracho en las islas Malvinas, que recrudece cuando el delirante de Milei encumbra a la Tatcher. Solamente la terrible huella de la dictadura de 1976, justifica los gravísimos errores de la política argentina en los últimos 50 años. De todos y cada uno de los actores con distintos grados, en ningún caso se logró superar el trauma que aquello dejó. Y las miradas sesgadas (aquí sirve el término) con que el cuerpo cívico ha leído aquel momento. Para muchos pasó de todo y, para muchos también, no pasó nada. Ni es un mérito haberse exiliado y, tampoco, haberse quedado. En lo que va de este siglo horrible, virtual y ajeno, la calidad de vida ni siquiera es tenida en cuenta. En un enorme Titanic la instancia es sobrevivir, hemos ido igualando para abajo y hemos construido demasiado poco. Cada uno hizo lo que pudo, pero Uno es lo que puede y el poder tiene relación estrecha con la necesidad que es la madre de todas la batallas, miedo tuvimos y tenemos todos, el tema es qué hacemos con él después del golpe.

Comentarios
Publicar un comentario