Del caballete a la pantalla, más allá del "tablaux vivant" (Parte 1)
Por Alberto Farina
>El nacimiento del cine se produce con "encuadres" embarazados o atravesados por la memoria de los cuadros que lo preceden, ya en la inspiración impresionista de los cortometrajes de los hermanos Lumiere, ya en la invocación a las fantasías pictóricas del "aduanero Rosseau" que evidencias los decorados alucinatorios "naive" del "Mago Méliès".
Si bien las películas fundacionales de los Lumiere, a fines del siglo XIX remiten a obras pictóricas contemporáneas como las estaciones ferroviarias de Monet en "La llegada del tren", los jugadores de cartas de Cézanne, los ríos y jardines de Renoir en "Almuerzo del bebé", lo que impregna pictóricamente este alumbramiento del cinematógrafo y luego del cine, a partir de Méliès, que utiliza la cámara no para reproducir sino para reinventar la realidad, es el espíritu de la época que las artes plásticas transfieren a los pioneros cineastas y la función profética con que la pintura diagnosticó el advenimiento de "la séptima de las artes".
mientras los historiadores han insistido en remontarse a las pinturas rupestres del hombre rupestre en las Cuevas de Altamira, la relación entre cine y pintura encuentra al menos dos formas contrastantes de abordaje: el catálogo de citas enciclopédicas o, en cambio, la interactividad entre dos lenguajes independientes que han producido diversas encrucijadas estéticas.
En la primera ruta se pueden acumular la influencias de "El grito" de Munch, desde el expresionismo alemán como vanguardia cinematográfica de los años veinte o el caligarísmo consumado de del grupo Die brucke, hasta el After hours de Scorsese en los 90; las referencias de Pasolini a Caravaggio, de Bertolucci a Bacon, de Buñuel a la Ultima cena en el banquete de los miserables en Viridiana. Y la catarata de citas a "La piedad" de Miguel Angel, desde Bergman a Coppola. Y es posible hablar del "barroco latinoamericano" en el Moréyra de Fabio, el arte gótico en Batman o las deliberadamente pedantes y académicas citas que atoran la películas de Greenaway.
Es necesario recordar que Dalí elaboró los decorados oníricos de "Cuéntame tu vida", aunque parezcan de Magritte?. O catalogar las biografías fílmicas de pintores?. Alguien alcanzará el éxtasis si descubre que la lista incluye escenas de Subiela, Almodóvar, Fellini o Sam Raimi?
Hasta cuando los Zeffirélli o los Ivory disimularan su condición de impostores y bucaneros traficantes exaltando la condición del cine como parásito de otras artes condenándolo como "séptima de las artes" cuando el siglo XXI ya entroniza el liderazgo de la cultura audiovisual?
Un punto revelador sobre la mirada de un pintor como diagnostico del cine y desafía al ojo ante un sistema de apariencias y de representaciones, es la obra de Velázquez "Las meninas", acerca de la cual Foulcaut estableció una serie de estrategias: el cuadro dentro del cuadro, el autor dentro de la obra, reflejos y espejos, fusión de los espacios mediante un sistema de miradas, limites difusos y fronteras movedizas entre representación y observación.
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