LA ÉTICA Y EL FUTBOL
Por Claudio Suaya
Este espacio se obsesiona, e ilusiona a la vez, con mejorar
la calidad de vida, la nuestra, la de todos los días, desde lo más grande a lo
más pequeño y en ese sentido nada es más que nada.
La ética, lo que hacemos, pensamos, decimos, queremos (y lo
que no), es algo que describe y define lo que somos desde antes de los griegos.
No es algo sagrado sino fundamentalmente humano, sin caer en el error de pensar
eso es humano o eso es inhumano, porque todas las actitudes y obras del sapiens
lo son, nos gusten o no. Cuando se habla de calidad de vida, se habla
justamente de mejorar ese ser.
El futbol es un deporte y en la Argentina alcanza ribetes de
pasión-de-todos-los-días, con lo cual se convierte en una actividad pasional
que caracteriza y se inscribe en su idiosincrasia -la de los argentinos.
También se vive con pasión en otros lugares del mundo, pero en nuestro país
donde habita la transgresión como regla, registra un fenómeno singular.
Por todo lo dicho, lo que pasa en el futbol en el país se
dimensiona y alcanza nivel de representatividad. Nacional. Una actividad donde la pasión parece
justificar todo y entonces un gol ilegitimo se celebra más que uno legal. Donde
el gol de Maradona con la mano (que uno puede
festejar pero nunca reivindicar, se
convierte en emblema de la tan mentada “viveza criolls”. De eso habla la ética.
Ir a una cancha de futbol se ha convertido en una aventura
peligrosa, allí todo se justifica por el “amor a la camiseta” y de eso viven los
dirigentes corruptos, las mafias, las barras bravas y muchos jugadores que ante
las tribunas se besan más de una camiseta por año.
Con una semana de diferencia dos actos éticos marcaron la
impronta del futbol argentino: en el primero en una jornada donde se definía un
título, aún a despecho de muchos de sus hinchas, River e Independiente dieron
una lección ética jugando honestamente a ganar sus respectivos partidos pese a
que con los resultados posibilitaron que Boca, super rival de ellos, se
consagrara campeón. En el otro Boca dirimía otra copa ante Racing. Al ganar
este último el partido terminó es un escándalo, con el técnico y ocho jugadores
de Boca expulsados, los que luego se negaban a recibir la medalla del segundo
puesto y fueron obligados por el vicepresidente de la institución a volver al
campo y presenciar la ceremonia.
De esto se trata, de vivir mejor, de respetarnos, de
registrar que él otro existe, de que no cunda el ejemplo de la corrupción y la
violencia. Es posible ser mejores, en el futbol y en todo. Si no existiese el
otro, incluyendo al que “nos molesta” nadie podría dar constancia de que somos.
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