La utilidad práctica del arte
Por Claudio Suaya.
Truffaut explicó que el cine es mejor que la vida, porque allí se eliminan los momentos vacuos. Shakespeare afirmó que el hombre esta hecho de la materia de sus sueños. Nietzsche negaba el arte que copia la vida y pedía desesperadamente una vida a imitación del arte.
Borges lamentaba detenerse en un cine de la calle Lavalle y encontrarse en la pantalla con lo que veía en la calle.
A todos les parecía tosca la realidad y todos buscaban en el arte la puerta de escape de una sensación que agobia. de esa posible liberación. Tal vez el arte o simplemente la creatividad son hilos que nos lleven a ella.
Sin olvidar que ella es indudablemente una creación humana, nuestra, a similitud de los robots que terminan manejándonos. Todos hacemos macanas y, cuando las hacemos a la vez y de manera organizada, mucho peor !!!
Alguien dijo por ahí que el problema es que la inmensa mayoría de la humanidad no hace lo que le gusta. Y agregó que lo peor es que no sabe qué le gusta. Sería entonces una cuestión de educación...o de formación, como se quiera decir.
Allí llegamos al tema del poder y quién dice y dispone lo que es bueno o malo. La felicidad que es casi decir estar a gusto con la realidad no está en los programas de los que mandan en el mundo.
Hay un arte que nos entretiene, uno que nos informa y otro que nos conforma como seres lucidos, críticos e indagadores de esa realidad que nos sofoca. Ahí está la mencionada utilidad practica del arte. Es la idea de Albert Camus en El hombre rebelde aunque él mismo autor pierda el sosiego en El extranjero.
Caben aquí dos hipótesis optimistas: una reivindicación de la belleza, cuando escuchamos que lo bello es una promesa de felicidad o quizá la reconciliación con la realidad, con la vida se halle en el amor ?
Comentarios
Publicar un comentario