DEL CABALLETE A LA PANTALLA MAS ALLÁ DEL TABLEAUX VIVANT (Parte 2)


 Por Alberto Farina


No es caprichoso que haya sido este protohistórico film (ver fin de la Parte 1), el que por una parte recoge temas y formas del impresionismo pictórico (exaltación de la máquina, lo urbano, el  espacio público, el plano abierto, el grupo como protagonista), muy en el espíritu de la época, del positivismo científico y el racionalismo que acompañaba a la sociedad industrial, con la promesa de que la diosa la razón, lasa máquinas y la ciencia solucionarían todos los problemas y ofrecerían a la humanidad un futuro próximo de felicidad infinita. gracias a medicamentos, aviones, teléfonos, autos y fábricas. Y, por otra parte, exalta la cualidad del "nuevo sistema": el movimiento, el cambio de escala y el efecto, de sistema y de realidad, gracias a un truco óptico: la ersistencia retiniana que permite ilusionar movimientos donde solo hay una sucesión veloz de proyección de fotogramas fijos que el ojo humano no alcanza a descomponer sino que yuxtapone. Gracias a ese defecto humano existe el efecto cinético, pero además de ilusionar movimientos, se otorga verosimilitud a los fantasmas de imágenes proyectadas en la pantalla gracias al haz de luz que atraviesa los fotogramas físicos en la cabina de proyección o en el proyector-manivela de aquella noche de 1895. Al día siguiente el diario Le Post publico "es la vida misma, la muerte absoluta ya no es posible". Esa pretérita promesa de inmortalidad rige aún para intérpretes y cineastas que, como otros artistas, creen "morirse menos", pues su imagen o criatura los sobrevivirá, algo de ellos permanecerá, resucitará en la circularidad de la proyección, la cámara que los "vampirizo" les dio el beso de la eternidad. Como en el retrato oval de Poe (nada inocentemente citado por Godard), lo que el pintor ejecutaba con su amada moribunda al retenerla para siempre en el lienzo, los cineastas se plasman a si mismos (cuando son autores) o a sus fetiches (Anna Karina en el caso de Godard) mediante el cine, la película que permanecerá mas allá de divorcios o muertes.

En 1895 el publico aceptó como reales las fantasmagorías proyectadas en la sala oscura. En la proyección de ese mismo corto en Buenos Aires, hacia julio de 1896 un espectador asustado por el avance del trén se arrojo desde la platea alta donde se encontraba. Un insecto se agigantaba, una montaña se comprimía, un siglo se reducía a unos segundos, un minuto se ralentaba dilatándose. Tirempo y espacio encontraban otra dimensión. Lo físico (el mundo del espectador) se re-ligaba (religión ?) con lo metafísico (los fantasmas y sus reglas proyectadas en la pantalla). El mundo representado se imponía con mas potencia de verosimilitud que el mundo real. Otra vez la vida imitaría al arte", el espectador buscaría fuera de la sala lo que las películas le ofrecieron como "revelaciones".  Acaso el tele ciudadano contemporáneo, no le otorga mas crédito o creencia a lo que muestra un noticiero o Crónica TV, que a aquello que realmente lo rodea?. Esa realidad (devaluada y sin sentido)  que se le ofrece en la calle.

Lo que valía para la pintura o el teatro, como amplificación y ordenamiento estético-dramático del absurdo gracias al sistema de representación, se aplica desde los orígenes del cine a la actual tele cultura: Fellini lo sintetizó exclamando "la vida no tiene sentido, hay que dárselo" y Truffaut no se quedó atrás: "el cine es mas grande que la vida porque no tiene tiempos muertos". Algo así como una super-vida donde se suprimen los momentos aburridos. Todas las artes predecesoras del cine le preñaron esa función.

 Lumiere-Melies, la casi documental reproducción de la realidad de los primeros frente a la fantasía creativa del Mago. El nacimiento del cine acuño esa primera bifurcación realismo burgués/fantasía popular que se extendería por enfrentamientos de vanguardias e "ismos" (expresionísmo vs objetividad) o en géneros. Además de encontrar versiones de las escuelas pictóricas en el cine (surrealísmo, pop,  realismo socialista, posmodernidad, neo-expresionismo, pop art, kicht. Dalí sentenciaría "el arte mas sublime, surrealista y pop, es la maravillosa fotografía en tecnicolor"

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