LA REBELION Y LA CONCIENCIA
Por Claudio Suaya
Dudo en verdad, cuál de las dos va primero pero ante la tosquedad de la realidad que los humanitos hemos creado, ambas son imprescindibles. En pocas oportunidades la realidad de este país se presento tan brutal y nunca la rebelión se manifestó de forma tan formidable como los años que nos convocan. Estamos hablando de las Madres de Plaza de Mayo y de su figura mas trascendente, La señora Hebe de Bonafini, que pasó vertiginosamente de la cocina de su casa a la Plaza de Mayo.
Esta no es una apología ni un recuerdo acrítico, es sólo el registro y el reconocimiento de unas mujeres excepcionales que sacudieron con su insólito reclamo a la dictadura militar, y al silencio que se pretendía instalar en el país y sus habitantes.
Ellas no fueron feministas, no se imaginaron como tales, solo dieron un grito atronador por sus hijos y, a la vez, por todos los jóvenes de Argentina. Se sabe y es obvio que su hacer no acunaba ideologías y, justamente por eso, sacudieron al mundo, como la desesperante obra de Edward Munch.
Con un coraje inaudito se plantaron ante el poder y sus fusiles, en una gesta que recorrió el mundo y puso al país a la cabeza de los derechos humanos en un tiempo en que nadie se acordaba de ellos.
Claro, no eran elegantes ni de buenos modos, Víctor Hugo lo hubiese entendido y alabado, porque estaban desesperadas y furiosas. Y, tal vez ni siquiera acordaban con la empresa que sus hijos habían acometido, pero la justicia la vida y la verdad son otra cosa.
Dos recuerdos personales que las describen: cuando las acompañe al Palau de la Generalitat, en Barcelona (creo que seria en el 81 u 82) a ver al president Jordi Puyol, que se vio obligado a recibirlas, las recuerdo putear bajando las escalinatas de piedra medieval, luego del encuentro. Y muchos años después, cuando en el 2003 vendía películas y libros en un puesto de la Feria de las Madres, en Plaza Congreso y no acordamos sobre un Seminario que iba a dar en la Universidad de las Madres, que yo pretendía fuese "La rebelión en el cine" y ellas querían que fuese "La revolución..."; ligeras diferencias entre Pontecorvo y Buster Keaton.
Puede que tal vez sin su gesta memorable y heroica, no viviríamos la democracia que hoy nos permite disentir. Gracias a todas por la rebeldía y por la tarea, titánica e inconclusa, de instalar la conciencia que precede a la rebeldía.

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