CINE Y TEATRO....Relaciones Entrevista con Pablo Iglesias
CON PABLO IGLESIAS, EL PREMIO “LEANDRO FERNÁNDEZ DE MORATÍN” MÁS CINÉFILO
UNA ENTREVISTA DE INMACULA DE JUAN
Pablo Iglesias es profesor de Dirección de Escena de la
RESAD de Madrid, dramaturgo, diseñador de espacios sonoros, director de escena
y ahora ganador del Premio“Leandro Fernández de Moratín” para estudios
teatrales 2008 con su obra De las tablas al celuloide. Trasvases discursivos
del teatro al Cine Primitivo y al Cine Clásico de Hollywood, una reelaboración
del trabajo de investigación realizado para su tesis doctoral en
ComunicaciónAudiovisual. De las tablas al celuloide. Trasvases discursivos del
teatro al Cine Primitivo y al Cine Clásico de Hollywood es una reelaboración
del trabajo de investigación realizado para tu tesis doctoral en Comunicación
Audiovisual. ¿Qué es lo que te decidió a elegir este tema? Desde el primer
momento tuve claro que iba a hacer una tesis mestiza para satisfacer mi interés
por los mundos teatral y cinematográfico. Cuando me puse a investigar quéhabía
escrito sobre el tema, descubrí que apenas existían investigaciones que
trataran las influencias entre el cine y el teatro a un nivel representativo y
no meramente dramatúrgico. Así que no me quedó más remedio que empezar por el
principio, en los inicios del séptimo arte.
¿Cuáles han sido las
principales líneas de investigación que has seguido?
Creo que resaltaría dos aspectos novedosos de este trabajo
de investigación. En primer lugar, el modo en el que se han explorado las
influencias del teatro en el cine. Normalmente se han estado estudiando los
influjos directos, donde se evidencia cómo un medio copia superficialmente al
otro, a veces no con demasiada fortuna.
Yo he introducido lo que llamo “asimilación por analogía”, que se interesa en
cómo un medio es capaz de emular los resultados expresivos del otro, a través
de nuevas herramientas coherentes con su propia idiosincrasia. Desde este nuevo
enfoque, se consigue apreciar el enriquecimiento que supone la interacción
continua entre ambos medios. En segundo lugar, es importante resaltar que la
investigación se ha interesado por el teatro fundamentalmente desde un punto de
vista escénico.
Simplificando mucho, se podría decir que una gran parte de
mi investigación se preocupa por desvelar cómo los procedimientos de puesta en
escena teatrales influyeron en la dirección cinematográfica. Para poder
realizar este estudio he tenido que desarrollar un nuevo procedimiento que
permite reconstruir pormenorizadamente puestas en escena del pasado.
Al examinar las producciones de cine y teatro de finales del
siglo XIX y principios del siglo XX en Estados Unidos…
¿Qué dato o
información has encontrado que te haya causado especial sorpresa o consideras
qué es especialmente relevante?
Hay tantos aspectos que me han sorprendido. Por ejemplo, la
escasez de referencias que encontramos, en los textos publicados en castellano,
a los grandes creadores de la escena estadounidense. No se entiende que no se
mencione a MacKaye, Belasco o Edmond Jones, entre otros muchos, cuyas aportaciones al mundo teatral no tienen nada
que envidiar a
las de sus colegas europeos. En el terreno fílmico, he
disfrutado mucho buceando en el heterogéneo cine primitivo a través de las
experiencias de los Lumière, Edison, Méliès,Paul, Smith, Williamson o Porter,
por citar algunos.
¿Qué figura del teatro o del cine consideras clave de ese
momento para entender la evolución posterior de ambas artes?
De nuevo es muy difícil nombrar sólo a uno. Yo creo que son
muchos los que han colaborado en la construcción de los mecanismos narrativos
de ambas artes. Sólo como curiosidad te diría que, por ejemplo, cuando uno
estudia a Brecht cuesta encontrar un modelo teatral que se ajuste perfectamente
al teatro aristotélico que éste ataca. No me cabe duda de que el teatro de
Broadway de principios del siglo XX, al combinar la espectacularidad
melodramática con un realismo descafeinado y superficial, es una de las mejores
muestras de ese teatro analgésico y sustentador del ideario burgués.
En el libro te has centrado en las influencias que se
produjeron del teatro al cine a principios del siglo XX… ¿Qué películas de ese
periodo recomendarías ver a los profesionales del teatro?
Les invitararía a explorar el desconocido cine primitivo del
que se puede tener una buena visión panorámica a través de las recopilaciones
de DVDs The Movies Begin o, en la vertiente más experimental, en Unseen Cinema.
Del Cine Clásico de Hollywood, no creo que ningún profesional del teatro deba
perderse las grandes creaciones de Wilder, Welles, Wyler, Hitchcock, Ford,
Hawks o Lubitsch.
También defiendes la idea de un transfondo común discursivo
y audiovisual del cine y del teatro, a pesar de sus evidentes particularidades.
¿Crees qué es también aplicable en la actualidad?
Absolutamente. De hecho creo que cada vez tiene menos
sentido estudiarlos como compartimentos estancos. Es evidente que los
profesionales del teatro no bebemosexclusivamente de fuentes escénicas. Y no sólo
estamos influidos por el cine sino también por la danza, el circo, los títeres,
la televisión, los videojuegos o Internet. Últimamente, las discusiones más
interesantes que he tenido con colegas de la farándula han estado relacionadas
con los horizontes narrativos que plantean series norteamericanas como Lost,Carnivale,
Dexter, 4400, The Lost Room, Heroes, 24 o True Blood.
¿Qué significa para ti este Premio “Leandro Fernández de
Moratín” para estudios teatrales?
Significa mucho. Sobre todo porque, hoy por hoy, es el único
reconocimiento posible que puede tener alguien que se dedique a la
investigación en el ámbito teatral. Los que trabajamos como docentes en las
Escuelas Superiores de Arte Dramático realizamos las investigaciones
completamente desamparados. Y no sólo no se nos apoya desde las administraciones,
sino, lo que es aún más grave, no se nos reconocen los méritos de investigación
a nivel de promoción.Nuestras investigaciones es como si no existieran.
Mientras las Escuelas Superiores de Arte Dramático estén atrapadas en una
legislación de enseñanzas medias, la situación seguirá siendo tan bochornosa.
En la actualidad, un profesor de arte dramático obtiene un reconocimiento mayor
por asistir a un cursillito de Powerpoint, que por publicar una investigación rigurosa.
¿Habrá una segunda parte: “Del celuloide a las tablas” o hay
algún otro proyecto en mente?
En realidad la tesis originalmente estaba planteada en dos partes,
pero la primera acabó siendo tan extensa (más de setecientas páginas) que la
segunda se ha quedado para el futuro. De hecho, parte del material documental
para la segunda parte ya lo tengo recopilado. La idea sería estudiar cómo se ha
producido en la actualidad el camino inverso, del cine al teatro, a través de
creadores como Lepage o Jesurum.
No obstante hay muchos contextos muy interesantes desde los
que se pueden estudiar estas influencias recíprocas que darían más que para una
segunda parte para una saga completa. Ahora mismo estoy intentando aparcar por
unos meses la investigación en el ámbito académico para acercarme más a mi
vertiente artística. Acabo de terminar de escribir un texto dramático que
espero, si hay vientos propicios, dirigir en un futuro no muy lejano.
Entrevista publicada en la revista ADETEATRO.
Nº 124. EneroMarzo
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