LOS LEONES..AMANTES Y ESCLAVOS

Más allá de todo lo enunciado sobre el poder del amor y de la omnipotencia animal de los leones (lease hombre rey de la selva), una antiquísima leyenda frigia nos ofrece una versión en que el poder de los dioses somete al hombre y sus quereres. Y allí nos encontramos con Cibeles, la bellísima diosa representada en la fuente de Madrid conduciendo su carro tirado justamente por leones. La historia original parece ser de Frigia que luego los griegos modifican en parte y divulgan, 

Cibeles, en verdad, decirlo así suena bárbaro aqui, Cibeles aparece reemplazando a Agditis, una figura hermafrodita con un origen maravilloso: la leyenda cuenta que Zeús tuvo un sueño mientras dormía en el monte Dídimo, en el cual una doncella despertó su deseo y en el placer algo de su semen cayo sobre la tierra y en la piedra que lo recibió germinó Agditis que fué castrado por los dioses por su ambiguedad sexual y transformado en Cibeles, diosa de la tierra y la fertilidad. De los genitales cortados de Agditis nació un almendro y de allí nacería Atis, que sería criado por cabras y de cuya belleza  se enamoraría Cibeles, pero Atis la rechaza atraído por la ninfa Sagarítide. Hay otras versiones, en una se convierte en pino y en otra en eunuco al servicio de la diosa.

En un punto las leyendas frigias y griegas se confunden con la romana; es justamente el poeta Ovidio el que la describre cruzando el cielo en su carro. Y entran en juego finalmente el joven y diestro Hipómedes, de Arcadia y Atalanta, hija del rey de Beocia abandonada en un bosque porque su padre quería un hijo varón. Ella accedió a casarse con quien le ganars una carrera, Hipómedes logro distraerla arrojando a su paso manzanas doradas que le proporcionó Afrodita.

Digamos que Cibeles ya estaba resentida y los jovenes la pasaron bien hasta que osaron entrar en el templo de la reina y tener sexo en el. La diosa volvió a enfurecer, ya había mandado castrar Atis, y los condeno a ser leones que tiraran eternamente de su carro y no pudiesen mirarse jamás.

La fuente dedicada a la diosa que vemos en Madrid y se reproduce aquí, tiene una réplica en Mexico, es una escultrura del siglo XVIII obra de Roberto Michel, por encargo de Carlos III. El cántaro que la conforma representa al castrado Atis. ¡Qué carácter la diosa!


 

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