ALMODOVAR...de puño y letra
EL ULTIMO SUEÑO
Casi 200 páginas repartidas en 12 capítulos (él prefiere llamarlos relatos pues, aclara, no distinguir de géneros) es lo que ocupa el director de Dolor y gloria para permitir la entrada en su sentir. Una serie que a su decir, muestra la estrecha relación entre lo que escribo, lo que filmo y lo que vivo.
Después de hojear el tomo, que tiene los tonos de sus obras, agregaría como fundamental, lo que siento porque justamente, el genio nacido en Calzada de Calatrava en 1949, es un torrente de sensibilidad. Esta nota no apunta a ser un juicio sobre el libro, solamente a dar registro de la necesidad vital de comunicacón que Pedro tiene respecto a su obra, producto, justamente de su sensibilidad. El afirma que sus relatos son ventanas abiertas a su público y son, a la vez, razones y motivos de sus películas.
Su educación, sus intenciones y sus logros integran este volumen, que registra el reconocimiento a la obra de John Cassavetes y la influencia de Opening Nigth, estupenda película de aquél en su magnífica Todo sobre mi madre. La obsesión por Cocteau, que daría lugar a su La voz humana y la desconocida relación con Tennesee Williams y su Tranvía...con la designación del nombre de su productora.
Pedro Almodovar se define como un fabulador y un apropiador de todo lo que me ha pasado por delante, pero mas aquí entiende el Deseo como locura, epifanía y ley a la que hay que someterse como si fuéramos protagonistas de la letra de un bolero.
Pedro...gracias por la confesión.
Claudio Suaya

Comentarios
Publicar un comentario