A UN SIGLO DEL ARRIBO DE UN CORAZON VITAL por Claudio Suaya

 



 Si, claro. todos los corazones lo son, pero  =y este es un PERO así de grande= el que se asomaba al mundo hace cien años, justifica y trasciende el recordatorio, el reconocimiento y el homenaje que implica. 

Es que entonces nacía el hombre que revolucionaría la cardiología en Argentina y el mundo,  que luego de treinta años de investigación y especialización en Estados Unidos decidió regresar a su país y hacer su fundamental aporte a la salud en 1977, proyectar y lograr la instalación de la FUNDACION FAVALORO a la que concurrió hasta el último día de su vida, el 28 de julio del año 2000 con su determinación ya tomada.

Me tocó ser salvado por profesionales de su equipo en el año 1988, cuando me internaron por un infarto de miocardio, en el sanatorio Güemes. En terapia intensiva la mañana siguiente a mi internación, uno de los médicos me mostro una placa de mi corazón: esta parte esta muerta me señalaron, vea si sigue fumando... Luego me hicieron una angioplastia que me permitió ver mi corazón por tele y me volví a casa. Aquí estoy. Gracias.

Más allá del by pass y otras técnicas de avanzada su labor y su conciencia en una época descreída de éticas, marco un punto inflexible en la medicina. Profundamente decepcionado por la falta de apoyo oficial ante la crisis de su institución que lo obligaría a prescindir de muchos de sus colaboradores optó, aunque suene fuerte, por pegarse un tiro en el corazón.

Mi querida María Rosa repite a sus 86 años ante cada fervor mundialista todo el mundo habla de Messi y nadie se acuerda de Favaloro...














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