RECONOCIMIENTO A LA CULTURA CINEMATOGRAFICA

   En una semana, como se anuncia en la participación que reproducimos, será reconocida la tarea de una persona y la contribución de una entidad a la cultura cinematográfica del país.

Marcela Cassinelli, presidenta de la Fundación Cinemateca Argentina recibirá una merecida distinción a su trayectoria y a la función vital desarrollada por la entidad para la supervivencia y difusión de ese arte indispensable que es el cine.

El papel desempeñado por la Cinemateca ha sido indispensable durante décadas. en las que se constituyo en la única fuente de preservación, difusión y estudio del cine, argentino y del mundo.

A principio de los años 70, cuando la presidía el entrañable Roland (Rolando Fustiñana) junto al querido Guillermo Fernández Jurado,  comencé a estudiar cine en las aulas de su sede en la galería de Lavalle a metros de Uriburu, junto a Claudio España (participamos de Reportaje al Cine Argentino, libro que editó la Cinemateca) y con otros nos sumergimos en la increíble aventura del cine.

Luego, hasta el año 76 en que me fuí del país, programábamos la sala del SHA, con ridículas discusiones con el siniestro Tato sobre los permisos de exhibición. Hasta ese momento la Cinemateca cumplía la fundamental tarea de alentar el surgimiento de Cine clubes en el interior del país, con el envío sin cargo de películas de su catálogo en 35 m. Maravilloso momento me toco vivir cuando a mi regreso en 1985, encontré a mi querido Alberto Farina en la tarea que había dejado al partir. Me tocó viajar a varias inauguraciones de esos centros. Por otro lado la Cinemateca manejaba el material de las cinetecas de Holanda, Israel y Francia.

Todo el que haya estudiado e investigado cine ha pasado por la Cinemateca, por su biblioteca, sus archivos y sus contactos, entre otros el fluido mantenido con la Cinemateca Uruguaya, de Martínez Carril y Alsina Thevenet y con la Florentino Soria, de la Filmoteca española, con quien me contacte al llegar a Madrid, por sugerencia de Jurado. Todo cuando ninguna institución oficial se ocupaba del tema y, por su nombre, era creencia natural que la Cinemateca era nacional. No existían escuelas de cine ni AVH ni DVDs. Gracias a la Fundación Cinemateca Argentina, a Marcela Cassinelli y a la ficción del arte que combate la tosca realidad.

                                                                Claudio Suaya

 

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