CUIDAR LA PALABRA por Claudio Suaya


Es lo que somos y en tanto, debemos cuidarnos, cuidarla... a la palabra... En estos tiempos y desde los ámbitos de poder se la bastardea. La palabra es LIBERTAD.

Claro, tanto citarla en vano la vacía de contenido y la transforma en banal. Aquí, en este lugar donde intentamos combatir la Tosca realidad, optamos por buscarla en un lugar de poesía, esa forma mágica de expresión que logra, en mínimo espacio, decirlo todo. Ya lo decía Borges; Si como afirma el griego en el Cratilo, en el nombre esta la esencia de la cosa... Y ahí recurrimos a la maravillosa palabra (!) de Miguel Hernández, para devolverla al sitio del que la desaloja el falaz discurso político.

Para la libertad sangro, lucho, pervivo.

Para la libertad, mis ojos y mis manos, como un árbol carnal, generoso y cautivo, doy a los cirujanos.

Para la libertad siento más corazones que arenas en mi pecho: dan espuma mis venas, y entro en los hospitales, y entro en los algodones como en las azucenas

Porque donde unas cuencas vacías amanezcan, ella pondrá dos piedras de futura, mirada y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan en la carne talada.

Retoñaran aladas de savia sin otoño reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida. Porque soy como el árbol talado que retoño: porque aún tengo la vida.

De eso se trata Sres. políticos de feria, sin gritos y sin carajos, la libertad.     

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